martes, 24 de agosto de 2010

SARMIENTO SIEMPRE ESTUVO CERCA

La actividad automovilística de la región patagónica, apenas incipiente en la parte final de la década del 30, se paralizó totalmente al estallar la Segunda Guerra Mundial, en 1939.
La disminución de ingresos de automóviles al país y la escasez de repuestos para los que ya circulaban por estas tierras, complicó a pilotos y mecánicos. Además, la veda sobre la nafta y las cubiertas impuesta por el gobierno nacional, impedía toda realización.
Fueron años pobres para el automovilismo, con muy pocas carreras y ausencia total de grandes desafíos.
El fin del conflicto bélico, en 1945 permitió retomar el camino de las competencias y poco a poco, enancado en la prosperidad económica que la post guerra ofrecía al país, el ruido de motores volvió a atronar en todos los circuitos y caminos de la Argentina.
Comodoro Rivadavia no fue ajeno a este renacer del automovilismo y antiguos y nuevos corredores se lanzaron a los caminos a devorar distancias y paralizar relojes.
En marzo de 1948, organizada por la filial comodorense del Automóvil Club Argentino, se corrió por primera vez la “Doble Sarmiento”, en dos etapas, para unir, ida y vuelta la Capital del Petróleo con la ciudad de los lagos.
Gustavo Binder y su Ford, poco antes de largar la Doble Sarmiento.
Al final de la carrera sería el vencedor.
El sábado 6 de marzo de ese año, a las tres de la tarde, desde el monumento a San Martín, el auto número uno, de Francisco y Mario Ruby, se ponía en marcha rumbo a Diadema Argentina, Escalante, Pampa del Castillo, Valle Hermoso, Parada 163 y destino final en Sarmiento, donde concluyó la primera etapa.
Catorce voluntades salieron a desafiar el camino. De Puerto Madryn, Pablo Meisen, acompañado por Nino Violi; Pedro Sancha, con su hermano Andrés de acompañante; Dante Violi, con Angel Ramos y Javier Roldan con Nestor Milano. De Trelew, Oscar Tenor con Antonio Carugatti; Joaquín Daponte con López Díaz y en el auto número 12, Carlos Osso con un acompañante y mecánico que apenas un año después metería miedo en el volante y se convertiría en una de las figuras mas prominentes de aquellos años: José Vázquez, o si prefiere, “Pepe Ruso”.
Antonio Trevisan transita calle San Martin en los primeros
tramos de la carrera a Sarmiento.
La magnífica representación comodorense en aquella carrera estuvo depositada en los hermanos Ruby, ya mencionados; Antonio Russomando, con Antonio Cervera; “Toscanito” Carbonell, con Pablo Kank; los hermanos Antonio y Carlos Trevisan; el notable José Rozas Ferre, con Alberto Montoya; Sergio Mata, con Carlos González y Gustavo Binder con Jaime Cánova.
El final de la etapa sorprendió en punta a Rozas Ferre, quien empleó 1h46m44s, a un promedio de 96,500 km/h, seguido por Antonio Trevisan a 27s, Gustavo Binder a 34s, el portuario Dante Violi a 2m22s, Emilio Carbonell a 4m27s, Sergio Mata a 7m23s, Javier Roldan a 8m23s, Pablo Meissen a 9m31s y Antonio Russomando, con muchos problemas, a 1h43m30s.
A 2h5m26s del ganador, llegó a tiro a Sarmiento y fuera de horario, el auto de los hermanos Sancha, de Puerto Madryn, que no fue clasificado por los comisarios deportivos, Cayetano Sessa y Nazario Etcheto. Sin embargo, ante un pedido unánime del resto de los participantes, las autoridades de la prueba permitieron que Sancha corriera la segunda etapa, largando desde el ultimo lugar.
Sergio Mata en Sarmiento, iniciando la segunda etapa.
La tierra, atras, indica que ya está acelerando. La gente
aplaude y el piloto saluda.
Es que así eran aquellos hombres. La solidaridad, la valoración del esfuerzo y el espíritu deportivo, pesaban siempre mas que cualquier resultado de la carrera. Otros tiempos. Otros principios.
Lo cierto es que con la carrera abierta para el triunfo de cualquiera, a las tres de la tarde del domingo 7 de marzo, los diez sobrevivientes de la “I Doble Sarmiento”, emprendieron el regreso a Comodoro Rivadavia, por el mismo camino del día anterior, pero en sentido inverso y esta vez con final en kilómetro 9.
De arranque nomás, Antonio Trevisan apuró el tren y tomó la delantera, escapándose del resto y colocándose a la cabeza de la clasificación general, pero a la altura de Pampa del Castillo, los fierros empezaron a sentir el esfuerzo y el motor a perder rendimiento y Gustavo Binder, que venía rapidísimo con un auto mas entero, se apoderó entonces de la punta y se quedó con la etapa, a mas de 102 km/h de promedio.
En los cómputos generales de los dos tramos, la victoria fue para Binder, en 3h22m3s, a un promedio de 98,190 km/h. Detrás del alemán se ubicaron Trevisan, a 2m49s; Rozas Ferre, a 6m20s; Dante Violi, a 25m20s; Pablo Meissen a 36m16s; Carbonell, a 1h21m7s; Javier Roldán, a 1h32m24s y Russomando, a 2h23m22 s.
Los hermanos Trevisan posando junto al auto con el que
corrieron la Doble Sarmiento. No era otro que "La Ranita"
que había pertenecido a "Poroto" Carbonell
La Doble Sarmiento fue una gran carrera que lamentablemente no tuvo la continuidad que merecía. Tanto que hubo que esperar 25 años y el nacimiento del Hot Rod para que se corriera otra edición.

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